Tíbet · 110 minutos
Pataleta Films · Dirección: Raúl Blanco
Una expedición de veinte personas —amigos, familia, buscadores de algo indefinible— parte de Las Dalias (Ibiza) hacia el Tíbet. Durante diez días, atraviesan China, bordean el Himalaya, llegan al Everest, y se pierden en un laberinto emocional de identidad, memoria, pérdida y comunidad. La película no documenta un viaje turístico. Es el retorno a un origen que nunca fue lugar, sino emoción: el encuentro con Puchi, el núcleo de todo. Entre rituales tibetanos, confesiones privadas y un reencuentro que tiembla de verdad, la expedición devuelve a Las Dalias —pero no son las mismas personas las que regresan.
Existen miles de documentales sobre el Tíbet, el Everest, la montaña. Este no es uno de ellos.
Es un retrato de cómo veinte personas se transforman en diez días. De cómo una montaña expone verdades que la vida cotidiana esconde. De cómo el origen no está en un mapa sino en los ojos de alguien a quien amas.
Es también una película sobre Las Dalias —la comunidad, la tribu, el lugar donde la identidad se construye colectivamente. Y sobre el retorno: la pregunta silenciosa de qué somos después de volver.
Identidad: ¿Quiénes somos cuando salimos de nuestro territorio? ¿Se define el "yo" por el lugar o por las personas?
Memoria: Puchi es la memoria viva de la tribu. Su ausencia es un agujero. Su presencia final es el cierre.
Comunidad: No hay yo sin nosotros. La expedición revela que la fortaleza es colectiva, nunca individual.
Transformación: Diez días cambian percepciones que años no habían tocado.
Pérdida: No solo del confort: pérdida de ilusiones, de narrativas falsas, de la persona que creías ser.
Retorno: Físico a Ibiza. Pero también emocional: a Las Dalias, a Puchi, a una versión más verdadera de uno mismo.
La tribu se reúne antes de la expedición. Puchi está. La cámara respira con ellos. No hay drama artificial: solo la emoción silenciosa de quien sabe que algo va a cambiar. Función: anclarnos en el lugar de donde vienen, para que el retorno duela más.
Chengdu. Leshan. Primeras 48 horas. El grupo está entero pero desorientado. Las voces de Juanito articulan el asombro colectivo. La geografía es hermosa pero ajena. Narrativa: instalación, espera, el viaje comienza pero aún no sabemos de qué.
Lhasa. Yamdrok. Shigatse. Aquí la película respira en profundidad. Chunda habla como espejo de la cultura tibetana. Las entrevistas de Puchi comienzan a tejer el núcleo emocional. Los rituales no son turismo: son vulnerabilidad.
La montaña más alta del mundo expone lo más pequeño de nosotros. Aquí el grupo se quiebra y se recompone. Daniel y su narrativa de integración. Las voces OFF intensas. La conclusión emocional llega antes que la física. Dos clímax: Everest visual + Reencuentro emocional.
Katmandú. Ya no hay urgencia. Solo la quietud de quien sabe que algo fundamental ha cambiado. Isa ausente en la escena final. El grupo camina. Silencio. Anticipación del reencuentro con Las Dalias.
El círculo completo. Puchi. La foto que sigue ahí. Las Dalias. Pero no son las mismas personas. La película exhala.
La película se divide en 27 secuencias articuladas. Cada una cumple una función narrativa específica. Las secuencias no son geografía: son emociones con bordes.
Las Dalias no es un lugar de veinte personas. Es un colectivo donde cada uno contiene al otro. En la película, el grupo no son extras: son protagonistas distribuidos.
Sus caras en momentos de vulnerabilidad. Sus manos. Sus silencios. La forma en que se miran entre sí durante los rituales. Esto es la tribu documentada desde adentro.
Documental observacional con momentos íntimos. Cámara cercana pero respetuosa. No invasiva. La emoción se gana, no se fuerza.
Sutil, casi siempre diegética cuando es posible. NO sobremusicalizar clímax. Los apogeos emocionales y visuales viven mejor en silencio. La música acompaña los tránsitos, no los corona.
Esencial. El ambiente tibetano (viento, mantras, campanas, peregrinos) es protagonista. La diégesis pesa tanto como las voces OFF.
Puchi, Daniel, Chunda, Juanito, Isa. Aparecen estratégicamente, no para explicar sino para ampliar. La voz OFF dice lo que la imagen no puede decir, nunca lo que ya está claro.
Pataleta Films · Producción audiovisual
Dirección: Raúl Blanco
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El Everest visto. Las Dalias en casa. La foto sigue ahí.